










Accidente en el Tibidabo.

Una tarde en el parque de atracciones del Tibidabo se convirtió ayer en tragedia para los cuatro adolescentes que volaban en El Péndulo. El brazo articulado de la atracción se rompió y arrastró la torre que lo sostiene. El resultado fue la muerte de una adolescente de 15 años con otras dos jovenes de su edad que resultaron heridas, y un tercer chico de 14 años con contusiones. El Péndulo. Hoy, el parque permanecerá cerrado.
El cuerpo de la adolescente fallecida, fue evacuado del parque de atracciones en una ambulancia. Eran las 22.28 horas. Cerca de dos horas antes, un helicóptero trasladó al área maternoinfantil del hospital de Vall d'Hebron a una de las dos jóvenes heridas de gravedad, víctima de traumatismo en las extremidades inferiores. La joven quedó atrapada entre hierros a resultas de la caída del brazo de la atracción,
Según Jaurrieta no ha registrado en estos cuatro años ningún problema técnico de importancia, fue objeto de una inspección a fondo el pasado mes de junio.
Las causas del accidente de la atracción se desconocían anoche, explicó Jaurrieta. El parque, por su parte, abrirá también una investigación interna que irá en paralelo a la judicial.
El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, se personó en el parque tres horas después del accidente
El presidente Alberto Fernández Díaz, ha pedido hoy una auditoría técnica sobre la seguridad y el mantenimiento del parque de atracciones del Tibidabo.
Bel cruza la calle y se acerca al centro del parque. Cuando está más cerca, Bel distingue que el hombre lleva la misma sudadera gastada de la otra vez.
Bel: ¿Puedes verme?
Batiskafo: No estoy seguro.Estos ojos están un poco echos polvo. Eres Belinda ¿verdad?
Bel: Mejor Bel.
Batiskafo: Hola, Bel
Bel: ¿Estás muerto?
Batiskafo: Yo sí. Él no.
Bel: ¿Quién ere tú y quién es él?
Batiskafo: Yo no importa quién soy. Él no sé quién es.
Bel chasquea la lengua y hace un ademán de marcharse.
Batiskafo: ¡Yo soy Batiskafo!
Bel: ¿Batiskafo? ¿Pero qué dices?
Batiskafo: Soy tu espiritu guardián. Puedo encarnarme en cualquier ser vivo. Aunque lo mío es el mundo virtual, como habrás adivinado. Tener que meterse en cuerpos como este es una lata. ¿Te gusta el detalle de la sudadera?
Batiskafo muestra las letras de la espalda, Bel resopla cansada.
Bel: No está mal.
Batiskafo: alegro de entablar por fin contacto contigo. Hasta ahora no he tenido mucha suerte que digamos. Eres una chica complicada. ¿En que puedo ayudarte?
Bel: Lo tengo todo controlado, muchas gracias. Si te necesito, ya te avisaré.
Batiskafo: Yo también creía que tenía todo controlado, piba. Y para nada, ¿sabes? Estaba más rayao que rayao.
Bel arruga la nariz.
Bel: Bueno, no importa. Prefiero ir sola, si no te importa.
Batiskafo: Eso es otra cosa. Pero te advierto que te seguiré.
Bel se encoje los hombros.
Batiskafo: Ni siquiera te darás cuenta de que estoy ahí. Recuerda que puedo encarnarme en cualquier cosa. ¡Chaíto, hasta luego, agur, bye-bye...!
El viejo cruza las manos sobre el regazo y cierra los ojos. De pronto parece que dormita en el banco, abre los ojos, busca su bolsa de pan seco y comienza a desmigar un currusco
Batiskafo: Palomitas, guapas, venid a comeeeeeeeeeeeeeeer...
Me despierto. Estoy en el hospital rodeada de máquinas que hacen un ruido insoportable. Una señora me coje de la mano y grita, no sé quién es. No paran de repetir un nombre, Sandra, pero no sé a quién se refiere. Tengo sueño, me vuelvo a dormir.
Me vuelvo a lebantar en la misma cama rodeada de las mismas máquinas, pero esta vez la mujer no está aquí. Salgo de la cama, necesito ir al baño, salgo de la habitación buscando un servicio. Le pregunto a una anciana que pasaba por el pasillo y me dice que está pasado la máquina de refrescos. Estoy en el hospital. La gente me mira raro, me giro y veo que estoy arrastrando las sabanas, no me había fijado. Entro en el baño y me miro en el espejo. ¿Quién soy? No me reconozco, no sé quién soy. Salgo del baño dirigiéndome a ningun sitio pasando por pasadizos que no sé donde me llevan buscando no se que. Una mujer corre detrás de mi gritando mi supuesto nombre, Sandra. Me coje del brazo, quiero soltarme y irme pero no tengo fuerzas, me lleva a la habitación en la que me he despertado. Me hace muchas preguntas y muy rápido, casi no la entiendo. Habla de algo relacionado con un accidente de trafico, tal vez por esa razón estoy aquí. La mujer se va no se porqué y me vuelvo a quedar sola en esa habitación del hospital. Enciendo la pequeña tele que hay en la pared, hago zaping un rato pero no encuentro nada interesante, dejo el mando encima de la cama y vuelvo a salir de la habitación. Paso por todos del pasillos de la planta, me duelen las piernas, me pesan. A la derecha se me acerca un chico muy guapo, alto, de unos dieciséis años que me mira distraidamente. Me hace una pregunta, no le entiendo. Me la repite, me pregunta si he visto al doctor de la planta, le contesto que no, no sé de quien me habla. Tengo sueño, caigo.
Me despierto una vez más en la misma cama que está mañana, rodeada de las mismas máquinas y del chico guapo que habia conocido hoy mismo. Me mira y sonrie aliviado. Me pregunta si estoy bien, le sonrio un poco respondiendole que si. Me pregunta el nombre, y yo le pregunto el suyo, se llama Isma, ese nombre me suena de algo y no sé de que. Hablamos un rato, me pregunta cosas y de la mayor parte no sé responderle. Me cuentas que hace poco él estaba en este hospital, en esta misma habitación, cuando le atropello una vagoneta intentando salvar a su novia que había caído de ella. Todo lo que me cuenta me suena de algo y no sé de que. Le llaman, el tono del movil es una canción que me sé de memoria, es mi canción favorita. I will be OK.
En unos segundos pasa por mi cabeza como un flaishback toda mi vida, desde que nací, hasta que me morí, me convertí en fantasma, maté a la causante de mi muerte y me fuí al cielo, todo esto en pocos segundos. El chico cuelga el telefono, me pregunta si estoy bien, le miró. És él, és Isma, mi novio. Salgo de la cama y me dirijo al único espejo que hay en la habitación. Este no és mi cuerpo, és el cuerpo de otra persona. Me he reencarnado en Sandra.